de nuevo a Dejando los medicamentos psiquiátricos 


Prefacios

"La ciencia moderna no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son una pocas palabras bondadosas." – Sigmund Freud

Sin duda uno de los pilares de tratamiento y manejo de los procesos de salud mental en la actualidad, es el consumo de medicamentos o drogas psiquiátricas que históricamente han sido vendidas como la respuesta rápida y eficiente a esta problemática; conocer los riesgos y las afectaciones que éstos generan a nivel físico, emocional, social e individual es una gran responsabilidad que debe ser conocida a la hora de consumir este tipo de medicamentos, pero la afanada e imprudente administración de las drogas psiquiátricas sin atender las consecuencias para el usuario "paciente", la inexistente información tanto para el usuario como para sus familiares o cuidadores sobre la manera de identificar las señales de alerta temprana de enfermedades subyacentes y desarrollo, es lo que predomina en el manejo de este tipo de situaciones.

Una vez que se ingresa al mundo de la salud mental bajo la etiqueta de "paciente" sea cual fuere el proceso de salud mental, casi de manera automática se deja de ser persona y se pasa a ser "enfermo mental", con toda la complejidad y miedos sociales que implica el sello de la locura.

La toma de decisiones de manera autónoma e independiente una vez pasada esta frontera, es casi eliminada en el "paciente psiquiátrico" (termino que excluye y discrimina de por si) y es transferida a terceros, sean estos familiares, cuidadores o entidades de gobierno, bajo la tutela de un profesional de la salud y de las leyes en muchos casos, para determinar el tratamiento, así como el presente y futuro del usuario del servicio de salud mental.

Existe inevitablemente una relación estrecha entre enfermedad y discapacidad, si bien, ¡enfermedad mental no es discapacidad! es tan solo una parte de la ecuación (caraterísticas individuales); donde el estigma, la discriminación, el miedo y el desconocimiento sobre el manejo de alteraciones en la salud mental, son los que generan realmente la discapacidad (barreras actitudinales y sociales) al no permitir la participación de las personas en igualdad de condiciones que las demás, a causa de su proceso de salud mental o psicoafectivo.

El consumo de medicamentos psiquiátricos puede o no favorecer la mejoría y funcionalidad de la persona, para poder participar en la sociedad en "igualdad de condiciones", sin embargo se deben contemplar ciertos elementos para tomar la decisión adecuada respeto al uso o no de estas sustancias; conciencia del proceso de salud mental, conocer sobre el medicamento, efectos deseados y no deseados, redes de apoyo y acompañamiento son algunos puntos básicos a tener en cuenta.

Este libro es una invitación a dejar la zona de confort y reflexionar de manera muy personal y critica, sobre la manera en que los medicamentos psiquiátricos: aportan o no a mi desempeño como ser humano, si facilitan mi interacción con el mundo y con todos los que me rodean, si me permiten ser productivo y eficiente... entre muchos aspectos que forman parte de mi cotidianidad, ¡Es un reflejo de capacidad no de deficiencias y enfermedad!.

Como activista en derechos humanos y discapacidad psicosocial, considero que la toma de decisiones frente a un asunto tan relevante como el consumo de fármacos psiquiátricos, (ya sea de manera autónoma o con apoyo) exige una gran corresponsabilidad así como la generación de un sistema de apoyos específicos (esto incluye; familiares, amigos, estrategias terapéuticas, entre otros), que favorezcan y potencien la funcionalidad del usuario y faciliten procesos de inclusión social efectivos.

La toma de decisiones en este aspecto – como en todos los de la vida diaria – se constituye en una puerta de acceso al goce efectivo de los derechos humanos de manera significativa para las usuarios de servicios de salud mental y personas con discapacidad psicosocial, haciendo ver que el tema de salud mental no es un asunto exclusivo de asistencia, sino de derechos humanos.

Este es un libro que aborda un tema complejo, cargado de miedos y contradicciones sociales y culturales; la toma de decisiones en cuanto al manejo, cuidado, mantenimiento y disfrute de la vida de usuarios de servicios de salud mental que han logrado dejar los medicamentos psiquiátricos exitosamente. Distintas experiencias exitosas recopiladas en países de Europa, Asia, Australia y Norte América, muestran una realidad que no dista mucho de la que enfrentan millones de personas con "diagnósticos psiquiátricos" en América Latina y otros países de habla hispana, frente al consumo de medicamentos y sus efectos.

Realmente ha sido todo un reto personal y profesional en esta primera edición en español, traducir y dar voz, a las personas que narran tan importantes experiencias; que reflejan la lucha por su autonomía, la comprensión de si mismos y los demás, naturalizando el mundo de la salud mental, observándose, escuchándose, sintiéndose, aprendiendo de su propio proceso, pero por encima de esto, que han tomado la decisión de ser personas y estar libres de fármacos que anulaban su humanidad y mantenían el yugo del estigma de la locura.

fotografía de Salam Gómez     Salam Gómez
Bogotá, Colombia, 10 de mayo 2015

"No hay una tiranía tan grande como
la que se practica en beneficio de la víctima."
(C. S. Lewis)

Este volumen está dedicado a un tema que es objeto de una gran cantidad de pensamientos equivocados en estos días. Vivimos en la era de una "píldora para cada enfermedad", pero muy poca atención se ha prestado a las píldoras dadas específicamente para afectar a nuestra psique. ¿Qué significa medicar el alma, el yo y la mente?, los tres elementos como el diccionario Webster define la psique. ¿No son éstos productos químicos ("drogas psicotrópicas") los que interfieren con la esencia misma de la humanidad? ¿No se debería tener mas cuidado y conciencia para asumir este proceso? Si ha empezado a consumirlos, ¿no debería ser monitoreado continuamente? Dado que los tres – el alma, el yo y la mente – están en el centro de cada ser humano ¿no debe él / ella determinar si estos medicamentos se deben tomar sobre la base de su propia experiencia subjetiva frente a ellos? La respuesta es, por supuesto, un sí rotundo.

Ahora seamos realistas. Dado que hay pocos indicadores objetivos de los efectos de estos fármacos, los informes de los propios pacientes son críticos. ¿Los psiquiatras y otros médicos que prescriben psicofármacos escuchan con atención la experiencia personal de cada paciente en particular? La respuesta a la pregunta varía, por supuesto, pero si usted habla un idioma diferente, es un miembro de una minoría, excluido, visto como "muy enfermo" o encarcelado por la fuerza en un hospital psiquiátrico, la probabilidad de ser realmente escuchado cae dramáticamente, aunque no es muy alta para cualquier persona.

Por lo tanto, el enfoque de este libro – las historias de personas que no fueron escuchadas, ya que sufrieron el tormento del alma, el yo y la mente por las drogas psicotrópicas – a menudo ordenadas contra su voluntad, es muy importante. Son las historias de valientes decisiones hechas contra poderosos médicos expertos (y a veces las familias y amigos) – y el tormento que a veces se produjo. Al suspender los medicamentos comenzaron a restaurar la fisiología de sus cerebros a su estado pre-medicación. La mayoría nunca habían sido advertidos de que las drogas iban a cambiar la fisiología de sus cerebros (o, peor aún, dañar selectivamente regiones de las células nerviosas en el cerebro) de modo que las reacciones al dejar de consumirlas, es casi seguro que se produzcan. Tampoco eran conscientes de que estas reacciones de abstinencia pueden ser de larga duración y pueden ser interpretadas como un "volver a sentirse mal". Son historias de horror de lo que podría ocurrir (pero que no tienen que pasar).

Por desgracia, cuando se intenta volver al funcionamiento normal del cerebro después de haber sido inundado con productos químicos "terapéuticos", el sufrimiento era considerado generalmente necesario, para restaurar el alma, el yo y la mente – la esencia de la humanidad.

Sin embargo, debido a que los fármacos se administraron sin pensar, de manera paternalista y a menudo innecesariamente para justificar una "enfermedad" no identificable, este libro es una crítica a los médicos. El Juramento Hipocrático – sobre todo, no hacer daño – que ha sido regularmente omitido en el afán por "hacer algo". ¿Cómo es posible determinar si el asesinato del alma podría estar ocurriendo, sin informes de experiencias de los pacientes con los fármacos que se dirigen directamente a la esencia de su humanidad? A pesar de su comportamiento, los médicos son sólo médicos, no semidioses. Ellos, a diferencia de los dioses, tienen que rendir cuentas de sus actos.

Este libro es una lectura obligada para cualquier persona que considere el tomar o no hacerlo, estos medicamentos o drogas psicotrópicas legales, y quizá más aún para aquellos que los prescriben.

fotografía de Loren Mosher     Loren R. Mosher MD (1933-2004)
Director, Soteria Associates; Profesor Clínico de Psiquiatría, Universidad de California en San Diego, Facultad de Medicina
26 de agosto 2002

Anotación: Clive Staples Lewis (1898-1963) fue un profesor para la ciencia de la literatura inglesa y uno de los autores cristianos más importantes del vigésimo siglo.


Gran parte de la sabiduría convencional sobre las drogas psiquiátricas es un error. Los psiquiatras y la industria farmacéutica han conseguido convencer a gran parte del público, a través de los medios de comunicación, diciendo que las drogas psiquiátricas son "seguras" y "efectivas" para "tratar" "enfermedades mentales". Echemos un vistazo a cada una de estas palabras a su vez:

Seguras – generalmente aceptada en el sentido de que no causan ningún daño, a pesar de muchos efectos negativos conocidos como trastornos del movimiento, los cambios en la actividad cerebral, aumento de peso, inquietud, muerte súbita por síndrome neuroléptico maligno y muchos otros.

Efectivas – generalmente aceptada en el sentido de que pueden revertir o curar los síntomas por los que se prescriben, a pesar de que muchas investigaciones han demostrado que tienen generalmente un efecto sedante que enmascara o afecta, no sólo la conducta planificada, sino también todas las actividades.

Para tratar – generalmente aceptada en el sentido de que los agentes prescritos tienen efectos sobre los procesos específicos de la enfermedad.

Enfermedades mentales – generalmente aceptadas en el sentido en que hay entidades clínicas específicas conocidas como "esquizofrenia", "trastorno bipolar" etc., a pesar de que no se conocen cambios estructurales o químicos en el cuerpo, que puedan marcar una distinción entre las personas que tienen estas llamadas enfermedades, de los que no las tienen.

¿Cómo es que estos mitos se han aceptado tan exitosamente como una realidad? Por un lado, los que promueven las drogas son figuras de autoridad, los médicos y científicos que presentan resultados experimentales libres de valores, que generalmente son admitidos. Otro factor, quizás aún más importante, es que los que utilizan los medicamentos, y son quiénes se han pronunciado acerca de sus efectos negativos, son desacreditados automáticamente, por haber sido calificados como enfermos mentales. El diagnóstico de la enfermedad mental lleva consigo una gran cantidad de asociaciones, sobre todo cuando la persona es etiquetada por tener un juicio deteriorado y el reporte o testimonio de sus propias experiencias, no es fiable.

No obstante, son las historias personales las que de hecho llevan enorme peso en la evaluación del valor de estas drogas. La lectura de los testimonios elocuentes de personas que han tomado y luego suspendido estos fármacos, testimonios de quienes iniciaron su uso con la creencia que eran agentes o sustancias, que en verdad podían salvar vidas, se debe tener en cuanta junto con los reportes positivos de los investigadores y los médicos prescriptores. En psiquiatría, son las experiencias, pensamientos y sentimientos del paciente los que se consideran para determinar si la persona está enferma; por lo tanto, estas experiencias, pensamientos y sentimientos en la respuesta al tratamiento, deben tenerse en cuenta. Por supuesto, muchos psiquiatras y otros creyentes en la eficacia de los medicamentos psiquiátricos pueden descartar estas razones por consideralas "sintomas" adicionales, pero esto, por supuesto, es un razonamiento circular.

Las experiencias de personas que han tomado (o continúan consumiendo) drogas psiquiátricas son enormemente variadas. Algunas personas encuentran utilidad en el tratamiento de síntomas molestos, y esta gente, por supuesto, es poco probable que quiera dejar de usarlos. De hecho, dentro de este grupo, muchos están dispuestos a tolerar los efectos molestos no deseados, porque encuentran que los beneficios superan a lo negativo. Este grupo de personas no son el tema de este libro.

En cambio, el libro se centra en las personas que por una gran variedad de razones, han decidido que las drogas no son útiles para ellos, y que han tomado la decisión de suspender su uso. Esta decisión conlleva enormes consecuencias, ya que el médico que trata casi siempre quiere que el paciente continúe y el médico a menudo tiene un enorme poder (como el internamiento involuntario) a su disposición, con el fin de "persuadir" al paciente para continuar. De hecho, la falta de apoyo de una persona que se enfrenta a la decisión de suspender el uso de drogas, es a menudo un factor determinante en lo que se denomina recaída.

Como defensor y activista en el campo de la salud mental y los derechos de los pacientes (y como una persona que interrumpió el uso de drogas como parte de mi propio proceso personal de recuperación), una de las preguntas más comunes que me hacen es "¿Cómo se puede descontinuar el uso de drogas psiquiátricas?" Hay una necesidad urgente de información sobre cómo hacer esto de forma segura, así como sobre las estructuras de apoyo (como los programas residenciales de corto plazo y los médicos que están dispuestos a considerar enfoques no farmacológicos) que permitan a las personas que deseen suspender la medicación hacerlo.

La elección de dejar de tomar drogas psiquiátricas pueden ser motivada por gran variedad de razones. A menudo, los efectos negativos son más preocupantes que los problemas originales, o incluso puede ser que no se experimenten efectos positivos en absoluto (esto fue sin duda mi propia experiencia). Por desgracia, la imagen mediática de una persona que ha dejado de tomar drogas psiquiátricas es la que ha capturado la imaginación popular: una persona tan engañada que él o ella es incapaz de darse cuenta de que su conducta es anormal y que a continuación, por lo general pasa a cometer algún crimen violento horrendo. Leer y conocer acerca de gente real y las complejas razones detrás de sus decisiones puede ser una manera de contrarrestar esa imagen negativa y destructiva.

A menudo se dice que las drogas psiquiátricas son dadas a personas etiquetadas como enfermos mentales, con el fin de que quienes les rodean; personal médico y miembros de la familia, se puedan sentir mejor. Sin duda, estar cerca de personas que tienen problemas, sobre todo cuando son elocuentes acerca de lo que les preocupa, puede ser difícil. Pero simplemente silenciarlos no es la respuesta. En su lugar, tenemos que escuchar con atención las experiencias reales que tiene la gente para que podamos aprender, los verdaderos costos de los medicamentos psiquiátricos en la vida de las personas.

fotografía de Peter Lehmann, Judi Chamberlin y Gábor Gombos    

Judi Chamberlin (1944-2010)
Director de Educación y Formación, National Empowerment Center, Lawrence, Massachusetts
Miembro de la junta directiva de MindFreedom International 20 de junio 2006

[2000 en Nashville, EE.UU. Desde la izquierda a la derecha: Peter Lehmann, Judi Chamberlin, Gábor Gombos]


Este es el primer libro en el mundo sobre el tema "Retiro exitoso de las drogas psiquiátricas", publicado en Alemania en 1998, se refiere principalmente a las personas que desean retirarse con base a sus propias decisiones. También se ocupa de sus familiares y terapeutas.

Millones de personas están tomando drogas psiquiátricas, por ejemplo, Haldol (antipsicótico, principio activo haloperidol), Prozac (antidepresivo, principio activo fluoxetina) o Zyprexa (antipsicótico, principio activo olanzapina). Para ellos, un reporte detallado de cómo otras personas dejaron estas sustancias, sin terminar en el consultorio médico de nuevo, son de interés existencial.

Muchos de mis colegas en el campo de la salud mental pasan gran parte de su tiempo desarrollando criterios para la aplicación de los medicamentos psiquiátricos. Los diagnósticos como actos compulsivos, depresión, dermatitis, hiperactividad, hiperemesis gravídica, insomnio, enuresis nocturna, la psicosis, la tartamudez, los mareos, etc puede dar lugar a la aplicación de los neurolépticos, antidepresivos, litio (estabilizador del animo y profiláctico), tranquilizantes y otros medicamentos con efectos psíquicos. Este desarrollo de indicaciones es una tarea responsable, rica con consecuencias.

Los diagnósticos y las indicaciones a menudo resultan en un tratamiento con psicofármacos que pueden durar por mucho tiempo. ¿Quién puede predecir si las drogas – cuando se inician – pueden ser retiradas facilmente? Desde tranquilizantes menores, especialmente las benzodiazepinas, ya sabemos los efectos de la dependencia. El abandonar estas sustancias sin ayuda terapéutica y sin el conocimiento de los riesgos, puede tomar un curso dramático. ¿Qué riesgos se derivan de la retirada de neurolépticos, antidepresivos y litio? ¿Qué factores favorecen la suspensión exitosa, en el sentido de que los pacientes no regresen inmediatamente a la consulta de urgencias con el médico, sino que continuen con una vida libre y saludable, como todos nosotros, deseariamos? ¿No hemos oído hablar de abstinencia – problemas farmacogenicos, receptores de cambios, supersensibilidad-psicosis, abstinencia-psicosis? ¿Quién es capaz de distinguir la reincidendia de problemas de abstinencia ocultos?

¿No dejamos a nuestros pacientes a solas con sus tristezas y problemas, cuando – por cualquier razón – deciden por sí mismos salir de sus medicamentos psicotrópicos? ¿Dónde pueden encontrar apoyo, comprensión y buenos ejemplos, si se apartan decepcionados de nosotros (o nosotros de ellos)?

Peter Lehmann, Directivo-miembro de la Red Europea de (ex-) Usuarios y Supervivientes de Psiquiatría y ex-miembro de la Junta directiva de Mental Health Europe (la sección europea de la Federación Mundial para la Salud Mental), se ha ganado el reconocimiento para esta difícil tarea como la primera gran experto mundial para reunir experiencias de las mismas personas y de sus terapeutas, que han suspendido psicofármacos con éxito o que han apoyado a usuarios para hacerlo.

En este libro, 28 personas de Australia, Austria, Bélgica, Dinamarca, Inglaterra, Alemania, Hungría, Japón, Países Bajos, Nueva Zelanda, Serbia, Suecia, Suiza y los EE.UU. escriben sobre sus experiencias con al dejar las drogas psiquiátricas. Además, ocho psicoterapeutas, médicos, psiquiatras, trabajadores sociales, psicólogos, terapeutas naturales y otros profesionales describen sobre cómo ayudaron a sus pacientes para que lograran suspender los medicamentos psiquiátricos. A través de la internacionalidad de los autores del libro se ofrece un panorama general de las diversas experiencias y conocimientos.

El libro tiene un mensaje provocador: las experiencias de vida a veces difieren de los acuerdos científicos. Con base en las experiencias personales de (ex-) usuarios y supervivientes de psiquiatría y los pocos profesionales que ayudan a la gente a dejar las drogas psiquiátricas, el libro es un buen espacio para abrir la discusión. El libro debe estar disponible en cada práctica médica, en cada área terapéutica y en la biblioteca de todos los pacientes.

fotografía de Pirkko Lahti     Pirkko Lahti
Presidente de la Federación Mundial de Salud Mental (2001-2003)
Helsinki, Finlandia, 19 de agosto 2002

Este libro está escrito para las personas que son – los objetos de tratamiento psiquiátrico – y que han decidido dejar de tomar drogas psiquiátricas o que quieren salir de ellas tarde o temprano. Esto puede ser alarmante para los lectores que miran a los consumidores de estas sustancias no como personas capaces de tomar sus propias decisiones, sino más bien como sujetos psicológicamente debiles, poco sólidas y que son además, incapaces de reconocer su propia enfermedad (o alternativamente, como consumidores de productos farmacéuticos de quienes pueden beneficiarse).

Las drogas psiquiátricas son sustancias destinadas a influir en las condiciones mentales y el comportamiento. Este libro sólo incluye el tratamiento de seres humanos y la discusión sobre el uso neurolépticos, antidepresivos, litio, carbamazepina (estabilizador del animo), psicoestimulantes y los tranquilizantes. La retirada de los medicamentos utilizados para tratar la epilepsia en el campo de la neurología no es un tema de este libro.

Los neurolépticos (conocidos también como "tranquilizantes mayores") son llamados medicamentos antipsicóticos, que se administran cuando los médicos (en su mayoría médicos generales, pediatras o psiquiatras) dan un diagnóstico como psicosis, esquizofrenia, paranoia, o hebefrenia.

Los posibles síntomas que pueden resultar en una prescripción de neurolépticos se consideran a veces de origen psicosomático: la tos ferina, el asma, la tartamudez, trastornos del sueño y del comportamiento en niños, el mareo, prurito (picazón) o distonía vegetativa. De la misma manera que los animales rebeldes o agresivos de todas clases se les da medicamentos para calmar las reacciones relacionadas con el estrés, por lo que, también, a personas mayores que pueden tener comportamientos molestos similares son tratados con neurolépticos.

Los antidepresivos se administran después de diagnósticos como depresión reactiva, neurosis, daño orgánico cerebral, agitación, trastorno de ansiedad o el trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad, ataques de pánico, fobia (por ejemplo, miedo a la escuela en los niños), la enuresis nocturna, insomnio y muchos otros. Animales infelices también podrían recibir antidepresivos; por ejemplo, los perros tristes encerrados en la casa todo el día, mientras que su amo está en el trabajo.

En psiquiatría, litio y antiepilépticos se administran como medicamentos estabilizadores del estado de ánimo en fase profiláctica. El litio se administra principalmente para diagnósticos tales como manía o trastorno esquizoafectivo. La principal indicación psiquiátrica para la carbamazepina (así como la oxcarbazepina (estabilizador del animo) y el valproato (estabilizador del animo) relacionado químicamente) es el diagnóstico de psicosis afectiva, sobre todo cuando el psiquiatra no ha logrado alcanzar el efecto que desea con sus medicamentos psiquiátricos normales. Como se señaló anteriormente, la carbamazepina, oxcarbazepina, valproato y otros fármacos antiepilépticos administrados para el tratamiento de la epilepsia no se tratan en este libro.

Los psicoestimulantes (por ejemplo, metilfenidato), están prohibidas por la lista de dopaje de la Sociedad Olímpica. Estas sustancias tienen un efecto sedante sobre los niños, niñas y adolescentes, se administran cuando hay comportamientos problemáticos y los psiquiatras infantiles dictaminan un diagnósticos como "TDAH" ("trastorno de hiperactividad con déficit de atención") o "disfunción cerebral mínima".

Los tranquilizantes (a veces llamados "tranquilizantes menores") son sustancias que se administran después de diagnósticos tales como la falta de impulso motor, un estado de ánimo deprimido, la fobia, la neurosis, ataque de pánico, o trastorno del sueño. Los tranquilizantes que se administran para el tratamiento de la epilepsia no se tratan en este libro.

"Se buscan autores sobre el tema: 'Retirarse de las drogas psiquiátricas'. Esta fue la convocatoria que envié a los grupos relevantes a nivel mundial en 1995:
'Dejando los medicamentos psiquiátricos – Estrategias y vivencias para la retirada exitosa de neurolépticos, antidepresivos, litio, carbamazepina y tranquilizantes'. Este es el título de un libro que fue publicado en alemán en 1997/98. Una publicación traducida al inglés vendrá posteriormente. Estamos buscando a personas a las que se les haya sido prescritos uno o varios de los fármacos psiquiátricos antes mencionadas y que han decidido dejar de tomarlos. De particular interés son ejemplos positivos que muestran que es posible dejar de tomar estas sustancias sin terminar de nuevo en el consultorio medico o institucionalizado. Por eso estoy en busca de autores dispuestos a compartir e informar – a cambio de regalías – sobre sus propias experiencias sobre la ruta de cómo ahora vivir libres de las drogas psiquiátricas. También estoy en busca de informes de personas que han ayudado con éxito a otros a dejar las drogas psiquiátricas en el curso de su vida profesional (por ejemplo, centros de apoyo controlados por el usuario, los curanderos naturales, homeópatas, trabajadores sociales, psicólogos, guias espirituales, médicos, psiquiatras etc.) o en su vida personal (por ejemplo, el apoyo de los amigos, familiares, de grupos de auto-ayuda etc.)."

Recibí una serie de respuestas de personas que estaban interesadas en contribuir a este libro, incluyendo a las personas que habían estado tomando medicamentos psiquiátricos y algunos profesionales cuyos artículos también aparecen en esta publicación. Un psiquiatra retiró su ofrecimiento de contribuir, por temor (no sin razón) de que su práctica puede ser inundada con personas que desean dejar de tomar drogas psiquiátricas. Debido a que no recibí ninguna respuesta de familiares de (ex-) usuarios y supervivientes de psiquiatría, envié mi petición de artículos para la Bundesverband der Angehörigen psychisch Kranker (Asociación nacional de familiares de enfermos mentales) de Alemania. La respuesta fue, una vez más, el silencio. ¿Es el silencio tal vez atribuible a la saturación en los últimos años de conferencias gratuitas e información de la industria farmacéutica a estos grupos de familiares?

En cualquier caso, sería un error simplificar demasiado el problema del uso prolongado de drogas psicoactivas y las posibles complicaciones derivadas del dejar de consumir estas sustancias a la falla de los miembros desinteresados o ingenuos familiares, médicos irresponsables, y la industria farmacéutica con fines de lucro. Dos autores que habían mostrado interés inicial en la aportación de sus experiencias con suspensión de los medicamentos, más tarde retomaron su oferta porque habían "recaído". Uno de ellos informó que no estaba sincronizado con el retiro de estas sustancias y esto podría generar una ruptura. El otro informó que estaba en una clínica de nuevo porque había experimentado otro psicosis. ¿Esta personas experimentó lo que aquellos en el campo de la salud mental llaman una "psicosis por retirada", o estaba simplemente abrumada por el repentino regreso de los viejos problemas que aún tenían que ser trabajados o resueltos?

A lo largo de mi esfuerzo para hacer frente a este tema, he sido muy cauteloso, nunca he instado a otros a que dejen de tomar drogas psiquiátricas. Tuve cuidado incluso de sólo acercarme a aquellos que ya habían dejado de fumar antes de enviar la convocatoria para los artículos. Sin embargo, me pregunto, ¿si pude haber sido el responsable de guiar a otros a dejar de fumar de una manera desconsiderada y potencialmente peligrosa? sólo por haber publicado material sobre el tema.

Uno sólo puede especular cuántas personas han intentado dejar de fumar sin suficiente información, sólo para experimentar una "recaída" y finalmente, otra administración prolongada de los fármacos. Creo que es seguro decir que un gran número de intentos de abandono habrían tenido más éxito, si aquellos que deseen dejar de fumar y las personas que les rodean hubieran sido mejor informadas sobre los posibles problemas que puedan surgir, así como las herramientas para evitar la recaída profetizada con frecuencia. Con sólo unas pocas excepciones, muchos profesionales tienen en cuenta la forma de apoyar a los clientes que han decidido dejar de consumir medicamentos psiquiátricos. Respuestas tales como dar la espalda a los clientes y dejarlos solos con sus problemas indican que los profesionales tienen poco sentido de la responsabilidad con respecto a este tema.

Los diferentes métodos para lograr dejar con éxito las drogas psiquiátricas no pueden ser representados en un solo libro. Como el editor de este libro, era importante para mí que "mis" autores, a excepción de los profesionales que contribuyan, describen abiertamente el camino personal que tomaron, así como los deseos y los temores de que los acompañaban. Se les dijo que sólo había una cosa que no debian hacer; esto era, decir a los demás lo que debian hacer o no hacer, asi como ofrecer recetas infalibles para saber cómo dejar las drogas psiquiátricas. Cada lector debe ser consciente de las posibibildades y los problemas potenciales, de sus propias fortalezas y debilidades personales, de sus limitaciones y deseos individuales, de modo que puedan encontrar sus propios medios y su propia manera para llegar al objetivo. Estos escritos realizados por personas que se han dejado con con éxito estas sustancias, están destinados a mostrar que es posible alcanzar esta meta y para vivir libres de las drogas psiquiátricas.

Gente de todo el mundo me pregunta una y otra vez por los nombres de los psiquiatras que pueden ayudar con la abstinencia, pero esta es una pregunta que generalmente no se puede responder. El tema económico puede estar involucrado, ya que – a diferencia del diagnóstico "dependencia de benzodiazepinas" – no existe un diagnóstico "dependencia de los neurolépticos" o "dependencia de los antidepresivos". Por lo tanto, los médicos no pueden facturar fácilmente a un seguro de salud los servicios que ayuden a las personas a suspender estos farmacos. Usted puede estar molesto por esto, pero ¿sería de beneficio ponerse bajo el cuidado de un médico sin experiencia y sin voluntad? ¿Quién llevaría su auto a un taller de reparación donde ningún auto ha quedado en un estado adecuado para circular?

Muchos consumidores de drogas psiquiátricas están convencidos de que necesitan un acuerdo absoluto con su médico para dejar los fármacos. Pero las personas que dejan de tomar los medicamentos psiquiátricos en contra del consejo de su médico tienen la misma probabilidad de tener éxito como los que realizan un acuerdo médico. Esta fue la conclusión del "Coping with Coming Off"-proyecto (investigación "Hacer frente a la salida"), encargado por la organización MIND (Mental nacional) en Inglaterra y Gales. Financiado por el Ministerio de Salud británico, un donde un equipo de usuarios y sobrevivientes de la psiquiatría realizó 250 entrevistas para investigar las experiencias de dejar las drogas psiquiátricas. Las formas de apoyo que se encuentraron más útiles en este estudio fueron: el apoyo de un consejero, un grupo de apoyo o un terapeuta complementario; apoyo de los compañeros; acceso a información de Internet o de libros; y actividades como la relajación, la meditación y el ejercicio. Los médicos eran el grupo menos útil encontrado, para los que querian reducir o dejar las drogas psiquiátricas (Read, 2005; Wallcraft, 2007). A raíz de este estudio, la organización cambió su consejo estándar para los pacientes. Históricamente, su consejo era no dejar las drogas psiquiátricas sin consultar primero a un médico. Ahora la gente recuerda el adoctrinamiento de los médicos por Big Pharma (grandes farmacéuticas) (Darton, 2005, p. 5) y aconseja buscar información y apoyo de una amplia variedad de fuentes (Read, 2005).

Para evitar malos entendidos, no puedo repetir con frecuencia: En el libro, sólo se incluyeron historias sobre los intentos positvos para dejar los medicamentos psiquiátricos, lo que solicite expresamente fueron artículos sobre experiencias exitosas. Sin duda, el dejar de consumir drogas psiquiátricas puede fallar y dar lugar a una vida no tan libre de medicamentos como se espera; esto es una situación común. Como abandonar las drogas psiquiátricas de forma exitosa es generalmente un tabú en la literatura psiquiátrica (literatura principalmente patrocinado por la industria farmacéutica), parece justificado dar un foro a una realidad que hasta ahora se ha ignorado, como contrapeso a la masa de información ideológica y unilateral.

Su V15.81 (Z91.19) número de código – "Incumplimiento del tratamiento médico", que sale de la sección de "Otros problemas que pueden ser objeto de atención clínica" – se puede aplicar a cualquier persona que quiera dejar de tomar drogas psiquiátricas. Debe estar documentado en los registros psiquiátricos de los pacientes si deciden continuar o suspender el tratamiento farmacológico por decisión propia su propia decisión, dando a sus intereses personales y los juicios de valor una prioridad más alta a la que los psiquiatras prescriben:

"Los motivos para dicho incumplimiento pueden ser malestar a causa del tratamiento (p. ej., efectos secundarios de la medicación), coste del tratamiento, opiniones personales o creencias religiosas o culturales sobre el tratamiento propuesto, debilidad senil y la presencia de algún trastorno mental (p. ej., esquizofrenia, trastorno de personalidad)." (American Psychiatric Association, 2014[a], p. 726 / American Psychiatric Association, 2014[b], pp. 414-415)

Desde la aparición de las drogas psiquiátricas, muchas personas que han tomado las recetas han hecho su propia decisión como dejar de fumar. El National Institute of Mental Health (Instituto nacional de salud mental) indicó en 2006, en estudio en los EE.UU., que tres cuartas partes de todas las personas que recibieron tratamiento en este estudio a gran escala, finalmente, dejaron de tomar los neurolépticos de algún tipo, porque no los hacen mejor o porque de eran intolerables los efectos no deseados (McEvoy et al., 2006; Stroup et al., 2006). Esta práctica está en armonía con los conocimientos teóricos de los médicos que han reconocido durante mucho tiempo que había llegado el momento de retirar las drogas psiquiátricas prescritas, pero aún no se actua sobre ese conocimiento. En 1978, la crème de la crème de la psiquiatría convencional celebra el 75º aniversario de la apertura de la clínica psiquiátrica de la Universidad de Múnich, Fritz Freyhan de Washington, DC, admitió:

"En la década de 1950, los psiquiatras con experiencia de las drogas psicotrópicas tenían que usar todos sus poderes para persuadir a sus colegas de los beneficios del tratamiento medicinal. En los últimos años hemos llegado al punto en que los psiquiatras, con experiencia en las drogas psiquiátricas, pueden aliviar de manera drástica el sufrimiento de sus pacientes mediante la retirada de todos los tratamientos medicinales anti-terapéuticos." (1983, p. 71)
fotografía de Peter Lehmann     Peter Lehmann
Berlín, Alemania, 10 de enero 2016

Fuentes

  • American Psychiatric Association: "DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales", Buenos Aires / Bogotá / Caracas / Madrid / México / Porto Alegre: Editorial Médica Panamericana 2014(a)

  • American Psychiatric Association: "DSM-5. Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5", Buenos Aires / Bogotá / Caracas / Madrid / México / Porto Alegre: Editorial Médica Panamericana 2014(b)

  • Darton, Katherine: "Making sense of coming off psychiatric drugs", Londres: Mind Publications 2005

  • Freyhan, Fritz A.: "Klinische Wirksamkeit und extrapyramidale Nebenwirkungen von Haloperidol", en: Hanns Hippius / Helmfried E. Klein (Eds.): "Therapie mit Neuroleptika", Erlangen: Perimed 1983, pp. 67-75

  • Lundbeck (Suiza) AG: "Clopixol®/- Acutard®/- Depot. Información para los profesionales", en: "Arzneimittel-Kompendium Online", Basilea: Documed AG, Marzo 2014; recuperado el 7 de febrero del 2015 de www.compendium.ch/mpro/mnr/1886/html/de

  • McEvoy, J. P. / Lieberman, J. A. / Stroup, T. S. / Davis, S. M. / Meltzer, H. Y. / Rosenheck, R. A. et al.: "Effectiveness of clozapine versus olanzapine, quetiapine, and risperidone in patients with chronic schizophrenia who did not respond to prior atypical antipsychotic treatment", en: American Journal of Psychiatry, vol. 163 (2006), pp. 600-610

  • Read, Jim: "Coping with coming off", Londres: Mind Publications 2005; recuperado el 7 de febrero del 2015 de www.theicarusproject.net/files/MINDComingOffStudy.pdf

  • Stroup, T. S. / Lieberman, J. A. / McEvoy, J. P. / Swartz, M. S. / Davis, S. M. / Rosenheck, R. A. et al.: "Effectiveness of olanzapine, quetiapine, risperidone, and ziprasidone in patients with chronic schizophrenia following discontinuation of a previous atypical antipsychotic", en: American Journal of Psychiatry, vol. 163 (2006), pp. 611-622

  • Wallcraft, Jan: "User-led research to develop an evidence base for alternative approaches", en: Peter Stastny / Peter Lehmann (Eds.), "Alternatives beyond psychiatry", Berlín / Eugene / Shrewsbury: Peter Lehmann Publishing 2007, pp. 342-351 / ebook de 2014


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